10. La Caída de Amán (Coplas Segundas)

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10a. Empezar quero contar una grande storia

Rosa Avzaradel (Rhodes)

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10b. Empezaré a contar una grande storia

Israel Peretz (Jerusalem)

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10c. Se vistió la reina Ester

Bienvenida Manu (Thessaloniki)

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10d. Se vistió la reina Ester

Mazalto Lazar (Mustafa Pasa, Turkey)


Like La historia de Amán y Mardoqueo (“The Story of Haman and Mordechai”, no. 9), the copla known as La caída de Amán (“The Fall of Haman”) also has its stanzas arranged according to a Hebrew alphabetical acrostic. This copla, which likewise recounts the story of the Book of Esther in a more or less complete form, was published repeatedly starting from its first printing in Thessaloniki, in 1798 (hence its designation as coplas segundas, “second coplas,” to distinguish them from the “old coplas,” no. 9 above). From the 1862 edition in Thessaloniki, onward, La caída de Amán is titled Conplas viejas, likely to distinguish it from the Conplas muevas de Purim (see below no. 12), which had already appeared in 1856. Under the same heading of Conplas viejas, La caída de Amán continued to be published frequently (1866, 1873, 1884), demonstrating the great demand for this genre of coplas for the Purim festival.

Of the four recordings presented in this publication, version 10a is very complete in relation to the printed versions (it lacks only two letters of the alphabetical acrostic), thanks to the prodigious memory of Rosa Avzaradel of Rhodes. Version no. 10b by Israel Perez of Jerusalem is very similar to Avzaradel’s but truncated. The other two versions are very fragmentary and exemplify the processes of oral transmission of Sephardic poetic texts originally printed. These versions focus on specific scenes extracted from the long narrative, such as Esther’s preparation and dressing and her presentation before King Ahasuerus to plead for the salvation of the Jews. Such a selection of stanzas likely reflects the particular concerns of the female performers of this fragment.

 

Text

10a

א Empezar quero a cuntar   una grande storia,
meter tino y pensar    en esta memoria;
es una grande gloria   que hay de contar:
       mandaremos a ajuntar,
quen es mi amigo     que coma conmigo.

ב Bendicho sea el Dio    de el alto cielo
porque tanta cencia mos dio   para conocerlo;
en verano y invierno   lo alabaré,
       también lo bendiciré
tadre y mañana    con toda mi alma.

ג Gracias daremos al Dio   que nos ha escapado
de las manos de Hamán    Hagaguí, el malo,
él con sus manos    se quiso enramar
         y no pudo escapar
de mala sintencia,   murió sin dolencia.           

ד Dióle el Di grandezas   a este perdido,
por tomarse con jodiós    perdi el su tino:
como un espino      se quiso enramar,
        y riquezas, por su mal,
tenía dineros,    llenos sus cilleros.

ה Haciendas el tenía   en grande manera
a el rey le prometió    toda su moneda
en toda manera    tu me has de hacer
       tu a mí este placer
que me vendas a todos    los judios por oro.

ו Vino Hamán en casa   a contar dinero,
escadru y abrió   todos sus cilleros,
los contó enteros:  diez mil quintales
        también munchos metales
de plata y oro,    todos a su modo.

ז Zera de Israel     como sintió esto,
con Mordejai, el Judió,    se acudieron presto
con grande rigesto   a exclamar al Dio;
        también el mos respondió
porque en aquel día    era grande alegría.

ח   Hojmá  tenía Hamán    ma el sejel poco,
de la su alegría    el salía loco,
pensó en su meollo    lo que ha de ser:
        porque el Señor de Mose
murió en aquel día,   era su alegría.

ט  También el rey Ahasveros    le dió el anillo:
- Va has tú lo que queres    a tu enemigo,
tasa como el trigo,    a quen queres tú
        toma tu moneda atrás, 
que no quero nada;    haz lo que te agrada!        

י Yiain mandó a tomar   y a sus compañeros
y los hizo asentar   y bebió con ellos,
les trujo panderos,   se puso a jugar,
        y se empezó a contar
de la su grandeza,   yain en su mesa.         

כ  Cuando Hamán se emburrachó    y salió afuera,
a los niños demandó    qué perashá era;
dijeron: “vaera,    vaera El Abraham”;
         tenemos un Padre Rahmán
que mos apiada    y a Hamán lo mata.

ל  Luego el se arrabió    y se hinchó de saña,
un consejo demandó    de la su compaña;
dijo una patraña    Zeresh, su mujer,
        - una forca es de hacer
de cincuenta picos    para grandes y chicos.

מ  Mordejai, como sintió    todo este anto
luego él se envolvió    de saco y de manto,
y con gran crevanto    salió afuera
          a ver que se le hiciera    
Ester su sobrina     alguna melecina.

נ  No faltó quen lo sintió    y lo fue a contare
Mordejai, vuestro tío,    llora por las calles;
mandó preguntare    que le hicieron,
          con Atak su siervo
le mandó presentes,   el no opuso niente.

ס  Sar muncho y angustias    tiene mi gentío,
entre medio está Mordejai,    tu tío querido,
en el Dio me abrigo    que ande escaparé,....

פ  Perra y enemiga,     mala de dos caras,
mis hechas dejo al Dio     si tú non te paras,
si te olvidates, perra,     de aquel esfueño,
          el Dio es muestro dueño,
nos escaparemos,     y tu mal veremos.

ק  Como sintiera Ester   toda esta saña,
mandóle a arresponder:   - Va tú y apaña
en la tu compaña    los que buenos son:
          y lloren de corazón
y hagan ayuno     tres días cada uno.

ר  Revueltos van los judiós   y también llorando,
haciendo oración    y a el Dio llamando,
se van quemando    grandes y chicos,
          también probes y ricos,
todos exclamaban,   y a el Dio llamaban.

ש  Se vistió la Reina Ester   en el trecer día,
figura de sus caras   a el oro parecía,
y con gran mansía    se fue onde el rey,
        aunque era contra su ley
que no fue llamada,    cayó desmayada.

ת  Tamar l' alelumbraba    a el oro fino, 
el rey que la vido    perdió el su tino,
a color de vino    eran sus caras,
          blancas y coloradas,
espandió el verdugo   y le abrió el muevo. [el nudo?]

- Háblame, hija, Ester,   qué es la tu demanda,
en todo mi reinado    haz lo que te agrada,
todas tus demandas    te las cumpliré
          y también te las haré
en medio reinado,    lo 'ntrego en la tu mano.

- Yziafet quero yo hacer   en la casa mía,
vengan el rey y Hamán    todos en un día
hacer una alegría    que quero comer
          y también quero beber
viva tu alteza    con mí en una mesa.

- Yo lo mandare a tomar   y que venga presto
en un tal quero se haga    este dicho vuestro
estando en esto     a Hamán trujeron
           y todos dos muy presto
se fueron en aquel convite   por sus apetites
Comiendo estaba el rey   con munchas amores

--Qué es la tu demanda,   mi cara de flores,
habla sin pavores    lo que tú queres
           en manco de tiempo
lo haré muy presto,   muncho y más de ésto.
Respondió Ester al rey   y ansí le dijo:

--De Dio seas amado,    y también bendicho,
si vos haces mi dicho,   lo que yo quero,
           mañana otro convite         
y Hamán contigo    a comer conmigo.

Ya salió Hamán de ahí   con muncha alegría
el paroj de Mordejai   se la hizo lejía
porque cuando lo vía   el se arabia
         también él se atrista
porque era su 'sclavo   por trigo comprado.

A sus amigos contó    toda su grandeza:
-Con el rey y la reina   hoy comí en una mesa:
toda esta grandeza   tengo tomado
         y estó convidado    
para amañana     porque el rey me ama.

Cierto el Dio apiada   a su pueblo amado
porque vido el Dio Hai   que mal era aparado
a todo el pueblo    que había de ser
       non había de rumanecer
ni niño ni niña    como apudar la vía.

Que hizo también el Dio    de el alto cielo
se les movió a el rey    la noche su esueño
peso como el leño   no pudo dormir
          y mandó a tomar
los "libros de los días"   por todas las vías.

No faltó de estar ahí    Shimshin asentado
avoltó el libro    de lado al lado
se topaba estampado    lo de Mordejai
        porque quiso el Dio Hai
avoltó la vuelta,     hizo esta revuelta.

Safon, de los esclavos,   se topó escrito,
respondió presto el rey    a este maldicho
y con grandes gritos    lo apabladó
         ven aquí tú de un lado
tú que te entiendes     para mucha mente.

Ya que tú sos     entendido muncho
a hombre que el rey ama     y lo quiere mucho,
haré por tu dicho   lo que tú queres
           y manco de tiempo
y no lo hago muy presto     muncho y más de ésto.

No pensó Hamán    otro que para él era
respondió presto al rey    de esta manera:
- La su honra era    un buen caballo,
          de los que el rey subió
también un vestido   de oro polido.

Respondió el rey a Hamán:   - Muncho bien hablastes
vas y haz a Mordejai      sigún lo pensates,
muy bien razonates   a quen quiero yo 
       a Mordejai, el judió,
el que está en un cantón,   vestido de manto.

Y a salió Hamán de ahí    trieste y angustioso,
perdió su alegría     y también su gozo
negro y angustioso     y abatido
       presto tomó el vestido, 
también el caballo     y se fue al baño.

A Mordejai le dijo:    - Querido del Dio Santo,
quítate este vestido    también este manto
porque tu Dio, el Santo,   te apiadó
            y puso tu mandado
con gozo y risas      salvó esta ciniza.

Como vido Mordejai     esta maravilla
con tefilot y loores    a el Dio daría
lo que él quería   se le afirmó
        porque el Dio lo amó,
luego cantar hizo     y a el Dio bendijo.

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